lunes, 22 de agosto de 2016

Jesús Transforma Vidas

Marcos 10:46-52 Nos relata la breve historia de Bartimeo, aquel hombre mendigo y ciego que vivía en Jericò. Sentado y postrado a un lado del camino solía estar, quizás olvidado por sus familiares o por miles de personas que día tras día transitaban por el lugar sin percatarse de la desdicha de este hombre, no  sabemos con certeza cuantos años llevaba en esta condición, quizás de nacimiento, pero ahí se encontraba este hombre viviendo de la caridad de estas personas.

Podemos ver a través de la palabra que estaba en una condición de vida poco agradable para cualquier ser humano, con pocas probabilidades y recursos para su desempeño, acompañado solo de su capa. Es la vida que nadie desea, ni quiere para los suyos. 

Pero en un día como cualquier otro Bartimeo escucha que muy cerca a el, va pasando nada mas y nada menos que el señor Jesús y sus discípulos junto una gran multitud que le seguía. U¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mi! retumbo de pronto por los aires, otro ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mi! aun mas fuerte sale de los labios de Bartimeo, y mientras la multitud le pide que se calle, mas alto se hacia este. 

El maestro se detiene, lo escucha, oye su clamor. "Levántate, El te llama", le dicen los discípulos, Una capa vieja y sucia cae al suelo, tras el salto de un ciego que corre al llamado del poderoso Jesús.  

¿Que quieres que te haga? deben ser las palabras mas claras y hermosas que jamas había escuchado Bartimeo, no puedo imaginar las emociones y pensamientos que pudo experimentar este hombre en ese preciso momento. 

Señor que recobre la vista, fue la respuesta de este hombre. Dice la palabra que enseguida fue salvo y recobro la vista y SIGUIÓ a Jesús. Pero no fueron esas palabras la que le devolvieron su visión, en primer lugar fue el poder de Jesús, seguido de su inmensa Fe y certeza de que su vida iba a cambiar tras un encuentro con el maestro, un corazón que no se dejo enmudecer ante las circunstancias y unas ganas inmensas de empezar a vivir.

Así es nuestro Dios, así es nuestro Jesús, el que transforma y cambia vidas. Bartimeo no volvió a ser el mismo desde ese día, porque oyó,vio y siguió al maestro. Paso de ser un mendigo que no tenia nada a tenerlo todo en Cristo, de ser ciego a ver las maravillas de Dios, (y si fue de nacimiento) lo primero que vieron sus ojos fue el rostro de nuestro Señor, ¡Que dicha tan grande! Paso de ser un hombre postrado en el suelo, a estar de pie siguiendo los pasos de Jesús, porque concluye el relato con un Bartimeo agradecido que le siguió en el camino.

No se en que condición te encuentres, ni por lo que estés pasando, hoy quiero que sepas o quiero recordarte, que tenemos de nuestro lado a un Jesús transformador que pasa por tu casa, por tu calle, por tu ciudad. Que quiere darnos vida, que quiere que le llamemos con tal clamor como lo hizo este hombre, que quiere que nuestra Fe sea igual o mas alta que Bartimeo, El quiere que levantemos nuestra voz en la adversidades, quiere que veamos su rostro, su poder, su gloria, quiere levantarnos y que dejemos atrás las cosas viejas, para gozar de sus maravillas, quiere darnos la vista para salir de la oscuridad. Ese es Jesús, El que transformo a Bartimeo quiere seguirnos transformando.

Pero sobre todo quiere que le sigamos y le amemos con todo nuestro corazón.

Dios te bendiga.

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